Últimas traducciones y facturación

Últimas traducciones y facturación

En las últimas dos semanas de las prácticas también he tenido bastante trabajo para hacer, ya que cuatro clientes más (recordemos que siempre son ficticios) contactaron conmigo para encargarme cada uno una traducción:

  • Un cliente me encargó la traducción de una política de protección de datos de una página web. Para realizar este encargo busqué varios textos paralelos en internet (entre ellos, la política de privacidad de Google, que no tiene desperdicio…); de este modo, a la hora de traducir, ya sabía qué datos suelen aparecer en este tipo de textos y cómo se suelen redactar.
  • Otro cliente necesitaba la traducción de cuatro textos jurídicos, entre ellos, una apostilla. Yo tenía entendido que las apostillas no se traducen, pues siempre tienen el mismo formato y contienen los mismos datos. No obstante, sí es necesario traducir, lógicamente, al menos los datos que varían de una apostilla a otra. Si el cliente solicita la traducción de la apostilla completa, basta con buscar una apostilla en español y utilizarla como plantilla.
  • Un tercer cliente me encargó la traducción de la escritura de constitución de una sociedad junto con un extracto en PDF de un registro mercantil alemán. Este texto me resultó un poco pesado, ya que incluía muchos tipos de acciones y demás terminología financiera, pero una vez aclarados los conceptos, no tuve más problemas para traducirlo.
  • El último cliente de las prácticas necesitaba una traducción técnica que incluía una memoria de traducción. En realidad, este encargo se puede considerar mitad revisión, mitad traducción, ya que un 60 % del texto coincidía al 100 % con la memoria.

Terminé de traducir el último de estos textos el día 30 de julio, con lo que finalizó mi trabajo de traducción de las prácticas; sin embargo, me quedaba aún una parte importante: la facturación.

Ese mismo día por la tarde Isabel me explicó lo siguiente sobre las facturas:

  • Los datos obligatorios en todas las facturas son:

– El número de factura, siempre correlativo, es decir, nunca podemos saltarnos ningún número. Este número puede ser simple (1, 2, 3, etc.) o puede tratarse de una serie, por ejemplo: 1/2012, 2/2012, 3/2012, etc. En este caso, los números también han de ser correlativos dentro de la misma serie y reiniciaremos la numeración cuando empiece la serie 2013.

– Fecha de la factura.

– Datos del emisor (nombre y apellidos, o razón social, dirección postal, NIF o NIF-IVA en el caso de las facturas para clientes intracomunitarios).

– Datos del destinatario (los mismos que en el caso del emisor).

– Descripción de los servicios facturados.

– Importe e impuestos (IVA e IRPF).

  • También es recomendable incluir el número de cuenta al que se debe hacer la trasferencia y el plazo de pago de la factura.
  • Si la factura no está sujeta a IVA por tratarse de un cliente (profesional o empresa) de Canarias, Ceuta, Melilla, la UE (con número de operador intracomunitario) o de fuera de la UE, se debe incluir una nota de este estilo: «Factura no sujeta a IVA según el art. 70, uno, de la ley española 37/1992 del IVA».
  • Es recomendable hacer las facturas en español, por si hubiera que presentarlas en Hacienda. En caso de tratarse de un cliente extranjero, podemos hacer una factura bilingüe.
  • Para simplificar la tarea de la facturación, podemos crear una plantilla en Excel y, para llevar la contabilidad, podemos tener una lista resumen de todas las facturas emitidas.
  • No debemos olvidar incluir los datos que el cliente haya pedido que se incluyan, por ejemplo, el número de proyecto.

Un apunte que al principio no me quedó muy claro es que si un cliente nos hace varios encargos a lo largo de un mes, es más cómodo para el cliente y para nosotros realizar una sola factura donde especifiquemos todos los encargos mensuales de este cliente. De esta forma, nosotros solo tenemos que hacerle una factura al cliente y este solo ha de tramitar el pago de una factura al mes.

En el caso de los descuentos por el uso de memorias de traducción, es recomendable ponderar las palabras y multiplicar ese número por la tarifa por palabra. Este trabajo se puede automatizar mediante un documento de Excel en el que incluyamos el número de palabras de cada porcentaje de coincidencia, el porcentaje de nuestra tarifa al que se paga cada coincidencia y nuestra tarifa por palabra.

Una vez hechas todas las facturas, debemos repasarlas muy bien. Por propia experiencia, os puedo asegurar que es fácil despistarse y poner algún dato mal. Una vez esté todo revisado y corregido, debemos enviar las facturas en PDF protegido contra cambios, para aseguramos de que nadie pueda modificarlas.

Espero que lo que os he ido contando sobre mis prácticas os haya servido de ayuda. También quiero agradecer a Isabel la paciencia que ha tenido conmigo y todas las correcciones que me ha hecho a lo largo del mes; aunque en ciertos momentos me haya agobiado un poco, sé que ha sido por mi bien y para que esté preparada para lo que nos espera a todos los futuros traductores.

En la siguiente entrada publicaré el informe final de las prácticas: una serie de preguntas redactadas por Isabel a las que respondo con mi valoración sobre el trabajo realizado.